El pasado miércoles, 16 de mayo de 2018, el Atlético de Madrid se proclamaba, por tercera vez en sus 115 años de historia, campeón de la Europa League. Un trofeo que le permite ser, junto al Sevilla, el equipo español con más títulos conseguidos desde que existe esta competición.
Como cada vez que un equipo gana un título importante, habrá su correspondiente fiesta. Tanto privada como con los aficionados que acudirán a su respectivo lugar de celebraciones, en este caso la fuente de Neptuno. La ocasión merece la pena. Y más en el caso del Atleti, que desde que llegó el 'Cholo' al banquillo, se ha acostumbrado a ganar títulos. Seis en seis temporadas y media. Y eso que llevaba una sequía de casi cuatro años sin ganar nada. Tras aquella Supercopa de España que ganó al Real Madrid en 2014. Un título que mucha gente menosprecia pero que, al fin y al cabo, es un título. Los equipos compiten por él y lo mismo que se llevan una alegría al ganarlo, también algo de decepción y tristeza cuando no consiguen hacerse con él.
Pero la Europa League de esta temporada, para el Atleti puede tener un valor más allá que el de conseguir un título. Sin querer quitarle ningún mérito al club rojiblanco. Pero la lectura puede (y debería) ser otra.
En primer lugar, saber que a pesar del fracaso que supuso caer eliminados en la fase de grupos de la Champions, al Atleti la Europa League se le queda muy pequeña. Y lo ha demostrado con creces. Sus números en esta competición son: nueve partidos jugados, siete victorias, un empate y una derrota, con 20 goles a favor y tan solo cuatro en contra. La última vez que el Atleti consiguió una Europa League, la primera del 'Cholo' y la segunda del club, a continuación estuvo durante cuatro años seguidos compitiendo en la Champions al máximo nivel, llegando a dos finales, una vez a cuartos y otra a semifinales. Siendo el Real Madrid su verdugo en esas cuatro eliminatorias.
Esta Europa League va a lanzar al conjunto rojiblanco, de nuevo, al continente europeo. Otra nueva oportunidad para seguir creciendo como club. Y que tendrá que aprender de los errores del pasado, con la experiencia ya adquirida, si quiere tener, en sus vitrinas, al menos una Champions. El reto no se antoja nada fácil. Pero cuantos más obstáculos haya más le gusta y más cómodo se encuentra el 'Cholo' en este tipo de escenarios.
Y en segundo lugar, esta tercera Europa League, no por ser la tercera, sino por conseguirla, podría suponer un antes y un después en el futuro de Griezmann como jugador colchonero. Todo hace indicar que lo tiene cerrado con el Barça para la próxima temporada. Pero ahora es cuando podría aparecer el famoso 'Y si...'. Pues eso. Y si Griezmann se echara para atrás sabiendo que en el Barça no va tener el mismo peso ni el mismo rol que ha tenido en el Atleti. Y si Griezmann se da cuenta de que esa importancia nunca va a llegar estando Messi en el mismo equipo. Y si Griezmann se diera cuenta de que para triunfar en el Barça o se reinventa en la posición que le requiera Valverde o sería uno más. Porque Messi y él juegan prácticamente en la misma posición. Y si Griezmann se diera cuenta de que con la Europa League puede seguir creciendo con el Atleti (y el Atleti con él), de la mano del 'Cholo'. Muchos condicionantes que están ahí. Y que antes del pasado 16 de mayo nadie se los podría imaginar. Porque para que esos condicionantes llegaran, antes tenía que darse uno más importante: ganar la Europa League. Eso ya se ha conseguido. Ahora toca pensar en la posibilidad (real o no) de que Griezmann se marche...o se quede.
Con Griezmann o sin Antoine, el Atleti del 'Cholo' luchará, a finales de verano, por otro título. El séptimo en la era Simeone. Su tercera Supercopa de Europa. Las dos anteriores cuando el Atleti se proclamó campeón de la Europa League. Misma situación que ahora. Él, como campeón de la Europa League y su rival (Real Madrid o Liverpool) como campeón de la Champions. Un momento idóneo para seguir alargando la buena racha, si es contra el Liverpool, y de incluso romper el maleficio, si fuera contra el Real Madrid.
"El balón nunca engaña. El jugador debe mirar la pelota y no la silueta del contrario"
Luis Aragonés
Luis Aragonés
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viernes, 18 de mayo de 2018
La Europa League puede suponer algo más que un título
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lunes, 24 de octubre de 2011
Javi Varas, un ejemplo a seguir
Tras una lucha diaria por hacerse con el puesto de portero titular, por fin le ha llegado el momento a Javi Varas, guardameta sevillano del Sevilla. Difícil lo tenía porque delante estaba Andrés Palop, un auténtico símbolo e ídolo del sevillimismo, y un gran capitán. Pero Javi nunca se ha rendido y nunca ha dejado de luchar, y parece que este es su año.
Con la llegada de Marcelino al banquillo, se esperaban cambios en el Sevilla, por parte de su afición, tras dos años muy irregulares. A la experiencia de Kanouté, el olfato goleador de Negredo, el buen talante de Navas,...había que sumarle los recién llegados, como Manu del Moral, Coke Andújar, Trochowski,...En esa mezcla de los que están y los que acaban de llegar, ningún sevillista se espera más cambios. Al menos, uno sí. Y ese hombre no era otro que Javi Varas. Sabía que lo tenía difícil, pero con esfuerzo, constancia, trabajo, ilusión y perseverancia lo conseguiría. Y así ha sido. Empezó la temporada como titular y, de momento, lo ha jugado todo, y parece que será así a lo largo de la temporada.
Aunque no lo parezca, Varas tiene 29 años. Puede parecer algo mayor y parece que su momento le ha llegado un poco tarde, pero en los porteros, la edad funciona de distinta manera que en los jugadores de campo. Si al esfuerzo, trabajo, constancia,...le sumamos que se cuide, Javi Varas tiene cuerda para rato. Y, en su mismo vestuario, tiene un ejemplo a seguir, como es el propio Palop, del que va a aprender mucho. Y, encima, en la Liga tiene otro ejemplo más claro: el de César Sánchez, portero del Villarreal.
Lo más importante de todo es que ha llegado su momento. Ha logrado hacer grandes partidos, salvando a su equipo de derrotas en campos complicados, como el Vicente Calderón o el Camp Nou, en la noche de ayer, parando un penalti a Leo Messi en el minuto 93.
Si no hubiera sido por David Barral, delantero del Sporting de Gijón, que le metió un gol el pasado fin de semana, llevaría seis jornadas seguidas sin encajar un solo gol.
A pesar de llevar cuatro años en el primer equipo, siendo las tres últimas temporadas el suplente de Palop, Javi Varas ha aprendido pronto lo que es la "ideología/filosofía" futbolística del Sevilla: perder tiempo cuando aún queda mucho partido. En eso tiene también a Palop como un gran maestro. Mientras los árbitros lo permitan, es una manera ingeniosa de frenar el asedio del equipo rival y "encender" a la afición contraria.
Ahora mismo, Varas está en una nube, y se lo merece. Llegarán momentos complicados porque, como todo ser humano, fallará. Pero igual que en esos momentos de fallos, no dará puntos a su equipo, se los dio en partidos importantes, y la afición del Sevilla tiene que tener memoria de lo que ha hecho, hasta el momento, el propio Javi Varas.
Como su caso, hay pocos porque habitualmente los segundos porteros se vienen abajo inmediatamente por no tener, al menos, una oportunidad como titular. Pero Varas no. Por eso, es un ejemplo a seguir para todos porque lucha, pelea, trabaja, es humilde y tiene mucha ilusión. También hay que aprender de este tipo de cosas. Gracias Javi.
Con la llegada de Marcelino al banquillo, se esperaban cambios en el Sevilla, por parte de su afición, tras dos años muy irregulares. A la experiencia de Kanouté, el olfato goleador de Negredo, el buen talante de Navas,...había que sumarle los recién llegados, como Manu del Moral, Coke Andújar, Trochowski,...En esa mezcla de los que están y los que acaban de llegar, ningún sevillista se espera más cambios. Al menos, uno sí. Y ese hombre no era otro que Javi Varas. Sabía que lo tenía difícil, pero con esfuerzo, constancia, trabajo, ilusión y perseverancia lo conseguiría. Y así ha sido. Empezó la temporada como titular y, de momento, lo ha jugado todo, y parece que será así a lo largo de la temporada.
Aunque no lo parezca, Varas tiene 29 años. Puede parecer algo mayor y parece que su momento le ha llegado un poco tarde, pero en los porteros, la edad funciona de distinta manera que en los jugadores de campo. Si al esfuerzo, trabajo, constancia,...le sumamos que se cuide, Javi Varas tiene cuerda para rato. Y, en su mismo vestuario, tiene un ejemplo a seguir, como es el propio Palop, del que va a aprender mucho. Y, encima, en la Liga tiene otro ejemplo más claro: el de César Sánchez, portero del Villarreal.
Lo más importante de todo es que ha llegado su momento. Ha logrado hacer grandes partidos, salvando a su equipo de derrotas en campos complicados, como el Vicente Calderón o el Camp Nou, en la noche de ayer, parando un penalti a Leo Messi en el minuto 93.
Si no hubiera sido por David Barral, delantero del Sporting de Gijón, que le metió un gol el pasado fin de semana, llevaría seis jornadas seguidas sin encajar un solo gol.
A pesar de llevar cuatro años en el primer equipo, siendo las tres últimas temporadas el suplente de Palop, Javi Varas ha aprendido pronto lo que es la "ideología/filosofía" futbolística del Sevilla: perder tiempo cuando aún queda mucho partido. En eso tiene también a Palop como un gran maestro. Mientras los árbitros lo permitan, es una manera ingeniosa de frenar el asedio del equipo rival y "encender" a la afición contraria.
Ahora mismo, Varas está en una nube, y se lo merece. Llegarán momentos complicados porque, como todo ser humano, fallará. Pero igual que en esos momentos de fallos, no dará puntos a su equipo, se los dio en partidos importantes, y la afición del Sevilla tiene que tener memoria de lo que ha hecho, hasta el momento, el propio Javi Varas.
Como su caso, hay pocos porque habitualmente los segundos porteros se vienen abajo inmediatamente por no tener, al menos, una oportunidad como titular. Pero Varas no. Por eso, es un ejemplo a seguir para todos porque lucha, pelea, trabaja, es humilde y tiene mucha ilusión. También hay que aprender de este tipo de cosas. Gracias Javi.
viernes, 18 de febrero de 2011
El ciclo del Sevilla se ha terminado
No me gusta, en absoluto, la pinta que tiene el Sevilla esta temporada. Realmente, desde hace dos años el Sevilla ya no es el equipo que era antes. Sí, es cierto que el año pasado fue campeón de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid, pero eso no quita a que el equipo andaluz haya pegado un bajón bastante considerable.
¿Las razones? Simples y sencillas. Tomando decisiones impropias de un club de la categoría del Sevilla, campeón dos veces de la Copa de la UEFA, campeón de la Supercopa de Europa y campeón en dos ocasiones de la Copa del Rey, entre otras cosas, tiene que mantener los pies en el suelo y no puede volverse loco por haber ganado tantos títulos en tan pocos años. Tiene un mérito tremendo que el Sevilla haya emergido poco a poco y le haya plantado cara a clubs tan importantes como el Real Madrid y el Barça, en España, y el Milán, al Shakhtar Donestk, al Middlesbrough, en Europa. Pero como todo en esta vida, hay que ser humildes, y el Sevilla jamás será un equipo así mientras esté José María Del Nido en la presidencia. Una persona que se queja porque el dueño del Racing, el indio Ali Syed, celebró el tanto que le dio la victoria al conjunto cántabro frente al andaluz de una manera un tanto peculiar y alegre, cuando él se presenta con su sombrero en todos los partidos de la Copa del Rey, a raíz de ganar al Barça en los octavos de final la temporada pasada, llegando incluso a ponérselo durante toda la final, estando el Príncipe Felipe a su lado.
Dentro de las decisiones que se han tomado y que han sido erróneas, hay una que destaca por encima de las demás: un equipo como el Sevilla no se puede permitir el lujo de cambiar de entrenador cada temporada o ni eso, porque da sensación de inseguridad, inestabilidad y desconfianza. El equipo hispalense tiene que seguir la misma estrategia que siguió hace apenas unos años cuando mantuvo a Joaquín Caparrós durante bastante tiempo, al igual que Juande Ramos, hasta que llego la multimillonaria oferta del Tottenham.
Si a todo esto, le sumamos que el ciclo del Sevilla se ha terminado, pues queda claro que tiene que haber una reestructuración de los pies a la cabeza, es decir, desde arriba, desde el propio presidente, al que se le han acabado las ideas, incluyendo a Monchi, el director deportivo que ya no ficha también como antes, como a los propios jugadores, que cumplen años, están descontentos y ya no rinden igual, como es el caso de Luis Fabiano.
Por lo tanto, el Sevilla tiene que recuperar su ideología, su filosofía y su alegría porque ahora mismo está inmerso en una crisis de resultados y de juego bastante considerable. De hecho, en la Liga poco puede y tiene que hacer, y en la Europa League más de lo mismo tras la dolorosa derrota sufrida frente al Oporto. No se trata de empezar de cero porque el Sevilla tiene mucho construído, pero si de cambiar varias piezas para que todo vuelva a ser como antes.
¿Las razones? Simples y sencillas. Tomando decisiones impropias de un club de la categoría del Sevilla, campeón dos veces de la Copa de la UEFA, campeón de la Supercopa de Europa y campeón en dos ocasiones de la Copa del Rey, entre otras cosas, tiene que mantener los pies en el suelo y no puede volverse loco por haber ganado tantos títulos en tan pocos años. Tiene un mérito tremendo que el Sevilla haya emergido poco a poco y le haya plantado cara a clubs tan importantes como el Real Madrid y el Barça, en España, y el Milán, al Shakhtar Donestk, al Middlesbrough, en Europa. Pero como todo en esta vida, hay que ser humildes, y el Sevilla jamás será un equipo así mientras esté José María Del Nido en la presidencia. Una persona que se queja porque el dueño del Racing, el indio Ali Syed, celebró el tanto que le dio la victoria al conjunto cántabro frente al andaluz de una manera un tanto peculiar y alegre, cuando él se presenta con su sombrero en todos los partidos de la Copa del Rey, a raíz de ganar al Barça en los octavos de final la temporada pasada, llegando incluso a ponérselo durante toda la final, estando el Príncipe Felipe a su lado.
Dentro de las decisiones que se han tomado y que han sido erróneas, hay una que destaca por encima de las demás: un equipo como el Sevilla no se puede permitir el lujo de cambiar de entrenador cada temporada o ni eso, porque da sensación de inseguridad, inestabilidad y desconfianza. El equipo hispalense tiene que seguir la misma estrategia que siguió hace apenas unos años cuando mantuvo a Joaquín Caparrós durante bastante tiempo, al igual que Juande Ramos, hasta que llego la multimillonaria oferta del Tottenham.
Si a todo esto, le sumamos que el ciclo del Sevilla se ha terminado, pues queda claro que tiene que haber una reestructuración de los pies a la cabeza, es decir, desde arriba, desde el propio presidente, al que se le han acabado las ideas, incluyendo a Monchi, el director deportivo que ya no ficha también como antes, como a los propios jugadores, que cumplen años, están descontentos y ya no rinden igual, como es el caso de Luis Fabiano.
Por lo tanto, el Sevilla tiene que recuperar su ideología, su filosofía y su alegría porque ahora mismo está inmerso en una crisis de resultados y de juego bastante considerable. De hecho, en la Liga poco puede y tiene que hacer, y en la Europa League más de lo mismo tras la dolorosa derrota sufrida frente al Oporto. No se trata de empezar de cero porque el Sevilla tiene mucho construído, pero si de cambiar varias piezas para que todo vuelva a ser como antes.
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